A lo largo del estudio de mi carrera, siempre se nos dijo que una empresa que se preciara de ser de clase mundial debía estar completamente segura de la calidad en toda su cadena productiva. Esto es, guardar una relación estrecha con los proveedores y con los clientes, desde el minero o agricultor primero hasta el consumidor final.
No significa estar espiando a nuestros proveedores -mucho menos a nuestros clientes- sino tener un meticuloso proceso de selección del proveedor, tomando en cuenta su tamaño, su prestigio, su compromiso para con el cliente y, sobre todo, tener un proveedor que comparta las ideas que tenemos sobre el nivel de calidad en los productos/servicios que deseamos ofrecer.
Es por esto que es innegable la gran culpa que tiene Liverpool sobre la esclavitud que padecieron las personas en el taller en Iztapalapa. No es posible que una empresa de su tamaño y prestigio se de el lujo de ignorar los procesos de sus proveedores. No es posible mantener niveles de calidad altos cuando la entidad que se encarga de manufacturar tus productos los hace con métodos tan terribles.
Este episodio lo debe pagar Liverpool muy caro... más de lo que cuestan los productos que veo en el aparador. Mucho más.
PD. Un saludo a todos mis compañeros de UPIICSA que trabajan en Liverpool. Hay quienes sólo van a la escuela a calentar la banca...

Estoy de acuerdo cuando tienes una empresa con responsabilidad social, debes ser muy cuidadoso de tus proveedores sin embargo, hay una cosa que si puede pasar, que visites a tus proveedores y te presenten oficinas muy bonitas (y fácilmente desmontables) pero que su verdadera planta de manufactura sea otra.
ResponderEliminarDesafortunadamente, al guardar silencio Liverpool solo agrava la situación