martes, 22 de diciembre de 2009

México siempre igual

El domingo pasado fui al museo de Antropología de la Cd. de México a ver la exposición temporal del momento. En el camino fui observando la exposición que está en las rejas del bosque de Chapultepec de cartones del maestrazo Abel Quezada. La exposición tiene muy buenos cartones que salieron en diversos periódicos desde los años 50.

Al pie de cada foto está indicado el periódico y la fecha en que fue publicado dicha imagen. Casi al acabar el recorrido le dije a mi acompañante: "estos cartones quedan muy bien aún ahora para describir nuestra realidad". Mi acompañante, más concentrada en observar los monos que los datos, me contestó: "yo pensé que eran receintes".

No supe si reír del comentario o llorar de que nuestra realidad no ha cambiado nada en 60 años.

De cualquier manera les recomiendo la exposición ampliamente. Para que vean que de lo que se quejan es de los mismo que se quejaban sus abuelos. Lo mismo que criticaban es lo mismo que criticaban sus abuelos. Lo más triste sería que lo mismo que ansían lo ansíen sus nietos.

martes, 8 de diciembre de 2009

Buen día. Aquí les dejo una joya. Para todos los que cada viernes nos dedicamos a convivir con los amigos con un poco de alcohol. Saludos.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Liverpool... You should never walk alone

Vuelvo a escribir un mes después de la última vez que lo hice (al parecer para leerme yo solito) y sólo para hablar sobre la indigna noticia de los esclavos que fabricaban bolsas para la tienda departamental que a todos nos emboba en estas fechas con sus muy bonitos -hay que ser honestos- aparadores; o más bien, sus apendejadores, que a todos los clasebajeros que tenemos la fortuna de pasar frente a ellos, no podemos más que suspirar por ver todo aquello que anhelamos y jamás tendremos, al menos nuevo. Si, me refiero a Liverpool, esa tienda que tanto prestigio ostenta y que ahora se ve enredada en bárbaro escándalo.

A lo largo del estudio de mi carrera, siempre se nos dijo que una empresa que se preciara de ser de clase mundial debía estar completamente segura de la calidad en toda su cadena productiva. Esto es, guardar una relación estrecha con los proveedores y con los clientes, desde el minero o agricultor primero hasta el consumidor final.

No significa estar espiando a nuestros proveedores -mucho menos a nuestros clientes- sino tener un meticuloso proceso de selección del proveedor, tomando en cuenta su tamaño, su prestigio, su compromiso para con el cliente y, sobre todo, tener un proveedor que comparta las ideas que tenemos sobre el nivel de calidad en los productos/servicios que deseamos ofrecer.

Es por esto que es innegable la gran culpa que tiene Liverpool sobre la esclavitud que padecieron las personas en el taller en Iztapalapa. No es posible que una empresa de su tamaño y prestigio se de el lujo de ignorar los procesos de sus proveedores. No es posible mantener niveles de calidad altos cuando la entidad que se encarga de manufacturar tus productos los hace con métodos tan terribles.

Este episodio lo debe pagar Liverpool muy caro... más de lo que cuestan los productos que veo en el aparador. Mucho más.

PD. Un saludo a todos mis compañeros de UPIICSA que trabajan en Liverpool. Hay quienes sólo van a la escuela a calentar la banca...

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La serie mundial me ha tenido apartado del mundo durante los últimos días. Poco o nada he oído sobre los acontecimientos recientes de mi país.

Esto me llevó a reflexionar sobre el efecto sedante que tienen los deportes sobre la sociedad mexicana.

Los estadounidenses están en la semana estrella de su juego estrella; el juego que los define e identifica como nación. Pero eso no les impide realizar sus actividades diarias con naturalidad, no les impide recordar que hoy hace un año vivieron un episodio único en su historia. Tampoco les impidió salir a votar, lo cual hizo ganar cierto terreno al partido de oposición.

Es cierto que, uno: no a todo el país le importa quien gane la serie mundial y, dos: también tienen un considerable sector de la sociedad que vive en la indiferencia total sobre los asuntos más importantes del mundo.

Pero los deportes tienen un efecto casi siempre motivador para la sociedad estadounidense. Es una sociedad que odia las derrotas, y no soporta a sus derrotados. Puede ser malo, puede ser bueno, pero la verdad es que hasta ahora les ha resultado esa forma de pensar.

En fin, quisiera ver un día en que un chivas vs américa fuera el gran distractor de los pesares y ocupaciones diarias, y no el gran pretexto para no encararlas jamás.

Go Yankees!!!

lunes, 31 de agosto de 2009

Los estadounidenses no tienen modales

La libertad de expresión es fundamental en la consolidación de cualquier democracia y es también lo que la mantiene vigente y fresca en las sociedades que ya la ejercen de manera madura.

Como ejemplo pongo el programa cómico estadounidense "Saturday Night Live". Cáda sábado, durante los últimos 39 años, podemos ver parodias que van del más grande ingenio gringo hasta burlas obscenas hacia prácticamente cualquier personaje de la humanidad que tenga un poco de fama.

Pero los personajes favoritos de los escritores del programa son los políticos. (incluso los comediantes aspirantes a entrar al show necesitan hacer rutinas de imitación de alguno de ellos) Específicamente, el presidente en turno.

Hay parodias legendarias como las que hacía Phil Hartman de Bill Clinton, o la de Will Ferrell, quien la tuvo una fuente inagotable de chistes, al interpretar a George W. Bush. Y la mejor, a mi parecer. La de Dana Carvey disfrazándose de George Bush, con ese innolvidable monólogo en el que se drogó con gotas para el Glaucoma creadas por la farmacéutica de los Bush... Grande.

En fin, el objetivo de este comentario es hacer notar el papel que está jugando la falta de libertad para expresar las opiniones en México en el letargo en que ahora se encuentra el proceso de consolidación de la democracia en nuestra sociedad.

Era un adolescente cuando Vicente Fox era candidato a la presicencia, pero recuerdo bien que en la vocacional comentábamos cada ocurrencia que tenía en su campaña, como mostrarle el dedo medio al candidato Labastida. Eran signos que a todos desconcertaban y a nosotros -chamacos ávidos de grocerías- nos encantaban. Desconcertaban y encantaban porque éramos una sociedad que estaba acostumbrada al respeto hipócrita a las figuras de poder, a callar las injusticias, a ignorar los abusos, en fin, a no decir lo que pensaba.

En el lejanísimo 1988, Porfirio Muñoz Ledo se atrevió a levantar la voz en pleno informe de gobierno y con eso comenzó el ocaso del ahora extinto informe de gobierno.

Después se fueron abriendo más espacios para voces críticas del orden establecido. Todos nos sentíamos muy rebeldes cambiándole del 2 al 13, y parecía que el país iba rumbo al paraíso de la libre expresión.

Pero los mexicanos no somos gringos... y esto no lo digo como un cumplido. No pudimos llevar nuestro barco a puerto Libertad. Es nuestra naturaleza evitar las críticas. No aceptamos siquiera comentarios bien intencionados. Ya no hablemos de cosas que nos avergüencen. Somos capaces de matar a aquel que habla mal de nuestra persona, nuestra jefecita o nuestra vieja.

Acaso esta incapacidad para aceptar la crítica es el motor que impulsó a nuestros legisladores a blindar sus campañas contra cualquier indicio de crítica (¡hasta de ellos mismos!)

Desde mis primeras memorias, mi madre ha tenido la irracional costumbre de bajar el volumen de su voz al hacer comentarios "incómodos" sobre una persona incluso cuando la persona no está presente al momento de decirlo. Siempre le cuestioné esta acción. Ella, esbozando una sonrisa de vergüenza al caer en cuenta de lo innecesario que era bajar la voz, solía decir que era "por educación".

¿Será "por educación" que los mexicanos no hablamos abiertamente sobre los problemas que padece nuestra nación? ¿Es "por educación" que no denunciamos un crimen? ¿Es "por educación" que estamos renunciando a convertirnos en una democracia madura? Si preguntáramos a nuestros políticos la razón para evitar las críticas a sus personas ¿estaría relacionada esta razón con los buenos modales?

¿De verdad son tan maleducados esos canijos gringos?

sábado, 11 de julio de 2009

Qué lástima

Qué lástima que una persona como Javier Aguirre, quien había dado claros signos de una madurez adquirida gracias a su gran trabajo en España, haya podido ser incapaz de mantener la cabeza fría, dominado por la frustración, la impotencia y tal vez la humillación de las que su equipo entero estaba siendo presa.


Qué lástima que les demos razones a los estadounidenses para querernos fuera de su territorio, al mostrarnos como ciudadanos de tercer mundo haciendo mal uso de instalaciones de primer mundo, aprovechando ese mayor grado de libertad que permite una sociedad como la estadounidense para agredir a los rivales deportivos que, si bien molestan con todo su repertorio de los trucos más rudimentarios para conseguir su objetivo, no tienen culpa alguna de las limitaciones del equipo mexicano que no pudo mostrar su superioridad deportiva en el marcador con claridad en las varias ocasiones que lo pudo haber hecho.


Y qué lástima que en lugar de una disculpa sincera, admitiendo la pérdida de los estribos por todas las razones posibles, y que hubiera merecido el reconocimiento al valor del DT nacional, se den excusas como de niño de primaria que acaba de golpear a su compañero.


Claro retrato de la sociedad actual mexicana lo ocurrido el pasado jueves. Qué lástima.

lunes, 6 de julio de 2009

Lunes 6 de Julio. Enciendo la TV y se siente un tanto vacía. Probablemente comienzo a extrañar la avalancha de spots que por varias semanas me tuvieron tan entretenido. Desde el Chucho pedófilo que seguramente tenía ciertas fantasías culinarias cuando estaba junto a la niña del PRD, hasta Maité Perronni, que junto con el otrora galán de telenovelas Raúl Araiza promocionaban al partido Verde y sus inverosímiles propuestas como si se tratara de una campaña para promocionar un nuevo refresco.

Qué decir de lo spots en radio, con ese anuncio del PSD (el más rescatable de TODOS los spots en la pasada campaña) en el que cierto grillo cantaba Pri... Pri... Pri... mientras que un bélico mocoso interrumpía: Pan... Pan pan... Con todo y la parodia a la Lolita de Chucho Ortega: "oye Chucho, ¿y el pastel lo corto con el machete?" Simplemente increíble.

Eso es lo mejor que hizo el PSD en la campaña y en su vida probablemente, a decir de los resultados que hasta ahora tenemos a la mano.

En fin, ahora que estoy frente a la computadora y tengo la TV encendida, me parece que algo falta en mi vida, hay un vacío en mis pantallas. Hay anuncios, si, y muchos. Pero todos sobre cosas tan vanales como productos para el cabello, condones, telenovelas. Nada si quiera lejanamente importante como nuestros partidos y su juego dentro de nuestra solidísima estructura democrática. No cabe duda, la TV ha dejado de ser seria desde hoy y quién sabe hasta cuando.

Y luego se quejan del voto nulo...

PD. Peña Nieto y Ebrard, espero con ansias su pelea mediática de aquí al 2012. Dios, lo que nos espera. Insufrible.